#Narra Susana#
-Ash, por favor, deja de llorar. - La abracé.
-No, no puedo. Está metido en toda esa mierda, no puedo verlo así.
-Pues no lo veas, pasa, olvídate de él. -Me sentía culpable por lo de Marcos y porque Ash estuviera llorando, era culpa mía.
*16 de octubre de 2011*
-¿Qué querías?- Dijo. Me acerqué a él y puse mi mano en su pierna.
-Lo de siempre Marcos, ¿qué voy a querer de ti? -Me acerqué más, él se levantó y se alejó un poco.
-Me has dicho que tenías que contarme algo sobre Ash, ¿el qué?- dijo Marcos un poco cabreado.
-Un trato es un trato; dame lo que es mío y yo te diré lo que quieres saber. -le dije mientras le acariciaba el cuello.
-No, ya me he cansado de esto, ¿no lo entiendes Susana? No te quiero, no quiero enrollarme contigo porque te estás haciendo daño.
-Pues no hay trato... Me voy, aquí ya no pinto nada. -Abrí la puerta lentamente y le miré de reojo esperando una respuesta.
-¡Espera! -me giré y sonreí- un beso, sólo un beso, me lo dices y te vas. ¿Lo tomas o lo dejas?
-Sólo un beso... -Estaba un poco decepcionada, pero bueno, algo es algo.
Lo tiré al sofá y me tiré encima de él. Empecé a besarlo pero el se resistía.
-Te he dicho que sólo uno. -Dijo apartándose de mí.
-Uno no es suficiente, necesito más.
-Pues es lo que hay. Dímelo, -Se levantó de nuevo.- sabes que la quiero, no puedo estar así.
Me partió el corazón. Yo lo amaba, y él... él le quería a ella y ahora ella a él también. Ash no iba a ser feliz con él, sólo le quería desde ayer, o eso me dijo. No podía quitarme en un día lo que yo he estado queriendo desde hace más de dos años. No podía permitirlo. No iban a estar juntos mientras yo me quedaba mirando. Ella no iba a tener lo que yo aún no había conseguido.
-Ayer por la tarde hablé con ella, de ti.
-Y, ¿qué dijo?
-Que... me dijo que... que no.
-¿Qué no? ¿Que no, qué? -dijo extrañado.
-Que no quiere nada contigo ni nunca lo va a querer, que te olvides de ella para siempre, que no intentes nada y que no hables con ella sobre el tema. -Le había metido... ¡Sí, le había mentido!- Lo siento, es lo que me dijo. -Sonreí y me arrimé a él.
Se cayó al suelo, estaba destrozado. Quizás me había pasado un poco, pero en el amor y en la guerra todo vale, ¿no? Me senté a su lado y le besé, y él me siguió sin ganas.
Pasó un rato y dejé de besarle. Me quedé mirándole, era como si estuviera en otro mundo, pensaba que se iba a poner a llorar, pero en ese momento se levantó.
-Adiós. -dijo serio y frío.
-Pero...
-¡Qué te vayas! -abrí la puerta y me quedé apoyada en el marco mientras él cogía su móvil y buscaba algo en la agenda.
- Piiiiii. Piiiiii. Piii ¿Sí?- Era un chico.
-Oye Zack, -¿Zack? Era un antiguo amigo, pero perdimos el contacto cuando empezó a juntarse con mala gente y a consumir lo que no debía.- ¿aún sales con esa gente?
-¡Claro! ¿Por qué? ¿Has cambiado tu idea sobre los porros?
-No, pero quiero hacerlo. ¿Esta tarde a las 7?
-Venga, en la rambla.
-Vale, adiós.- se volvió hacia mí y colgó.- ¿Qué haces aún aquí?
-Marcos, ¿no irás a probar eso?
-No te importa es mi vida. -Me empujó fuera de su casa y dio un portazo.
*Ahora mismo*
#Narra Ashley#
-Joder Sus, que no puedo. Ya lo he intentado, pero no puedo...
-Ya lo sé Ash, pero aunque te cueste tienes que hacerlo, sabes lo mal que lo pasé yo hasta hace tan poco... Pero ahora soy feliz, he pasado página completamente.
-¿QUÉ? -Me restregué las ojos para limpiarme las lágrimas. -¿Desde cuándo?
-Pueees... desde hace menos de un par de horas. - Sonrió y se encogió de hombros.
-No me lo creo. -No podía ser, después de todo ya no le quería... No pude evitar una sonrisa.
-No te lo creas, es la verdad.
-¿Toda la verdad y nada más que la verdad?
-Sí, sí lo es, y tú deberías de hacer lo mismo.
-No... si yo ya lo he hecho, desde hace dos o tres días. -Era mentira. No sé por qué pero en este momento me salió mentirle.
-¿Y no me has dicho nada?
-Si no querías hablar conmigo...
-Ah ya... es verdad. -Sonrió y me abrazó.
Salimos del instituto juntas hasta llegar a mi casa y me despedí de todas.
Después de comer encendí el ordenador y me conecté a tuenti.
-------------------------- Conversación chat --------------------------
Marcos: Ash, necesito hablar contigo.
Yo: Tú y yo no tenemos nada que hablar, está todo claro.
Marcos: Pero por lo menos déjame explicártelo.
Yo: No Marcos, entiéndeme, no quiero saber nada de ti de momento.
Marcos: Pero, por favor...
Yo: Hablaré contigo cuando se me pase el enfado, así que ahora ni me mires, por tu bien.
------------------------ Te has desconectado -------------------------
Me levanté del ordenador y me sequé las lágrimas, no quería volver a llorar. Por un momento me había creído lo que le había dicho a Susana, mis propias mentiras, había caído en mi propia trampa sabiendo perfectamente que ahora lo quería más que nunca. Me necesitaba para salir de esa mierda y yo lo necesitaba a él para ser feliz.
Le dije a mi madre que si podíamos ir al centro comercial, ya que está en la ciudad y tengo que ir en coche. Fuimos, hicimos las primeras compras de reyes. Se me pasó la tarde volando y sin pensar en Marcos.
Continuará...*
Ashley es una chica de unos 15 años. Nunca ha tenido grandes problemas con su familia ni amigos, pero cuando hablamos del amor, la cosa cambia. Ella se siente mal, nunca ha encontrado el amor. Nunca ha tenido a nadie que le dijera que era única y que no la cambiaría por ninguna otra, que la quería... Hoy por hoy, se encuentra con dos problemas, y sí, son por amor. Ashley se ha enamorado de sus dos mejores amigos y no tiene ni idea de lo que hacer.
miércoles, 11 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
Capítulo 13 1/2.
Marcos se levantó, cogió la caja y se fue sin decir nada más mientras que yo me quedé ahí tirada sin parar de llorar.
Pasaron 20 minutos y yo seguía en la misma posición; sentada con las piernas encogidas y rodeadas por mis brazos, con la cara hundida en entre ellos.
Mi sudadera olía a él, a su colonia mezclada con ese olor a porro, no podía con ese olor así que me la quité. Me quedé en manga corta, me sequé las lágrimas y salí de allí con las piernas temblorosas y tiritando del frío. Aún quedaban 5 minutos para que terminara la clase, así que decidí esperar en la puerta.
#Narra Marcos#
Empecé a correr sin rumbo, sin un lugar a donde ir, pero no podía parar. Llegué hasta el parque y me acosté en el césped, en el lugar donde todo empezó.
*En el mismo lugar, hace 3 meses*
Allí estábamos, los dos, solos, sin más compañía que dos botellas de JB vacías.
-¿Por qué a mi?- dijo entre sollozos. Me encantaba su voz, su dulce voz de niña pequeña y frágil.
-No sé Ash, pero no olvides que me tienes a mí, siempre.- le dije mientras le acariciaba la cara.
Estaba en frente mío, con un vaso de tubo en la mano lleno hasta el borde. No me gustaba verla así; odiaba verla borracha, pero era el único momento en el que nos podíamos dejar llevar.
Pero borracha o no era preciosa. Sus grandes ojos pardo miraban a ningún lado y al mismo tiempo a todos. Tenía esa sonrisa pícara y dulce, esos hoyuelos que le salían al sonreír, esa bonita nariz respingona, esos preciosos labios que tanto ansiaba yo. La quería, más bien, la amaba.
La amaba con todas mis fuerzas y quería que fuese mía, pero sabía que tal cosa no ocurriría. Ella estaba enamorada desde hace más de un año de un chico que pasaba de ella, pero Ash no se daba por vencida. Ella no es de las que se rinden, ni siquiera después de tanto tiempo. Pero no le gustaba hablar de él, y siempre que lo hacía lloraba, ni siquiera me dijo como se llamaba aquel hijo de puta.
Dio un trago largo, tan largo que se bebió más de medio vaso de golpe.
-Oh, dios.- se giró y se puso a vomitar.
Me asusté, esa noche, para ser la primera vez, había bebido mucho, tenía miedo de que le pudiera pasar algo grave. Me levanté corriendo y le sujeté el pelo.
-Tranquila, no pasa nada, luego te sentirás mejor.- dije nervioso. Dejó de vomitar y empezó a llorar.
-¿Por qué? ¿Por qué a mi?- lloraba tanto que le faltaba el aire.
Saqué un pañuelo y le limpié la boca. La abracé y ella puso su cara en mi hombro y siguió llorando. Al poco rato paró.
-Lo siento, siento que tengas que pasar esto por mi.- dijo un poco avergonzada.
-No pasa nada, por ti lo que sea.
-Gracias, de verdad.- Sonrió y me abrazó. Intentó levantarse, pero se cayó.
-¿Te has hecho daño?
-No, estoy bien.
-No, estás borracha.
-Bueno, eso también. -Empezó a reírse. Su risa era perfecta y contagiosa, así que yo también me reí.
Dejamos de reírnos y la cogí como si fuera un saco y me puse a dar vueltas sobre mi mismo.
-¡Túúúúúúúúúúú!- gritó- ¡Que me estoy comiendo tu culo! -Se puso a pegarme en la espalda, pero se cansó y se dejó llevar.
Paré, la solté y me tiré al suelo. Me acosté en ese mullido césped con las manos detrás de la cabeza, viendo como Ash se movía de un lado para otro intentado recobrar el equilibrio hasta que al final se acostó a mi lado, con la cabeza sobre mi pecho. Nos quedamos mirándonos un buen rato hasta que se quedó dormida. Era preciosa, me encantaba estar así con ella, no quería que nunca terminara este momento.
Después de media hora más o menos se despertó.
-¿Has dormido bien?- le pregunté mientras le tocaba el pelo.
-Sí, se duerme muy bien a tu lado.- sonrió. -¿Qué hora es?- dijo bostezando.
-Las 11 y media, temprano.
-Aún nos queda tiempo. Creo que estoy más mareada que antes.- se rió y se incorporó, dio otro trago largo y se acabó el vaso.
Cuando iba a levantarme me empujó y me volvió a tirar al suelo. Se acostó encima mío.
-¿Qué haces? Que nos van a ver.- Dije nervioso, la tenía encima de mí. Ella estaba borracha, y si pasaba algo podría pensar que abusé de ella o algo.
-Que no tonto, no te preocupes.- se sentó sobre mi estómago y se quitó la camiseta.
-Ash, ponte la ropa. ¿Estás tonta o qué?- tengo que decirlo, no tenía un cuerpo diez, pero estaba bastante buena.- Venga, que aquí hay mucha gente.
-No hay nadie,- empezó a besarme el cuello y la oreja- tú procura no empalmarte.
-¿¡QUÉ!? ¡Estás loca! No digas cosas de las que luego te arrepientas.
-¿Arrepentirme, por qué? No te voy a decir que no, si es eso lo que te preocupa.
-No, no es eso. Tú le quieres a uno desde hace tiempo, ¿es que no te importa?
-Bah, sabes que ese no me quiere, no me voy a tirar toda la vida sola por él.
-Pero si ni te gusto, -se desabrochó el botón del pantalón- ¿qué coño intentas?
-No, no me gustas, -me quitó la camiseta- pero, ¿y qué? Es sólo enrollarnos. -se mordió el labio, me encantaba cuando lo hacía.
-Con ropa también podemos.- dije cogiendo su camiseta.
-Ya, pero así es más divertido.
Que le den a lo que está bien o mal. Empecé a besarla por todas partes, no llegué a tocarle los labios y nos caímos al césped. Ella me mordía la oreja, se puso a darme besos desde la frente y empezó a bajar. Cuando iba por el ombligo me desabrochó el pantalón.
-¡Quieta!. Tienes 15 años.- dije abrochándome el botón.
-¿Y qué más da? Todas las de mi clase no son vírgenes.
-Bueno, pero... pero tú no me quieres. Se quedó en silencio. Me la quité de encima y me puse la camiseta. -Vístete y nos vamos.- me di la vuelta y ella lo hizo.
Fue todo el camino agarrada a mi para no caerse y sin hablar. Al llegar a su puerta me soltó. Fui a besarla, pero ella giró la cabeza.
-Te amo.- le dije.
-Yo no.- me rompió en mil pedazos.
-Espero que mañana no te acuerdes de nada...- dije en voz baja y me fui.
*Ahora mismo, en el parque*
Una lágrima cayó.
-Eeeeeeeeeeeey, tío, -unos ''amigos'' se acercaron- ¿lo llevas?- me limpié.
-Sí.- dije un poco deprimido.
-¿Qué pasa?- dijo uno.
-Nada...
-Bueno, un poco de esta buena hierba y se te pasará todo.
Sonreí. Odiaba esa mierda, pero era lo único que me hacía olvidar a Ash.
Saqué la caja, lié el porro y le di una calada. Lo pasé. Cuando volvió a mi lo rechacé con la mano.
-¿No quieres más?
-No, hoy no me apetece.- me fui de allí.
Ese sitio me recordaba a ella, a lo que pudo haber pasado.
-¡Joder! -empecé a llorar- Ahora no. No es justo.- Ash se había enfadado conmigo, lo tenía claro, no volvería a hablarme en mucho tiempo. Saqué el móvil y llamé a Tom, era el único que me entendía.
-¿Si?- dijo él.
-Cabrón, ¿qué haces que no estás en clase?
-No tenía ganas. - nos reímos, yo sin ganas.- Oye, ¿qué pasa?
-Quería hablar contigo.
-¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado?
-En la puerta del parque. Lo de siempre, Ash...
-Ah... -Tom era mi mejor amigo, pero cuando hablábamos de ella no podía ayudarme.- Bueno, cojo la mochila y voy en 5 minutos, no te muevas de ahí.
-Vale.- colgué.
Tom se enamoró de Ashley cuando empezamos a juntarnos, y no le hacía mucha gracia que yo la quisiera, pero nunca me pelearía con él por una tía.
*10 minutos después, en el mismo sitio*
-¡Marcooooooooooooooos!- Salí de mis pensamientos. Tom se acercó y me abrazó- ¿Otra vez? -me miró preocupado, se había dado cuenta de la peste a maría que echaba.
-Sí, por desgracia sí. -Empezamos ha hablar, le dije lo que había pasado esta mañana con Ash, y pronto se hicieron las 2.
Quería contarle lo de Ashley, pero era algo que nadie sabía. Ash no sé acordaba de nada debido a todo lo que bebió y yo no quería refrescarle la memoria, era una historia que preferiría olvidar.
-Bueno, me voy ya Marcos, que mi casa está lejos.
-Ya, lo sé. -le abracé otra vez. -Adiós, y gracias tío.
-De nada subnormal.
Volví al instituto a por la mochila y la vi. Después de 3 o 4 horas aún tenía los ojos llorosos. Esperaba que no se hubiera pasado las clases llorando.
Pasé por su lado y le sonreí. Ashley me miró con cara de odio y se fue.
Continuará...*
Pasaron 20 minutos y yo seguía en la misma posición; sentada con las piernas encogidas y rodeadas por mis brazos, con la cara hundida en entre ellos.
Mi sudadera olía a él, a su colonia mezclada con ese olor a porro, no podía con ese olor así que me la quité. Me quedé en manga corta, me sequé las lágrimas y salí de allí con las piernas temblorosas y tiritando del frío. Aún quedaban 5 minutos para que terminara la clase, así que decidí esperar en la puerta.
#Narra Marcos#
Empecé a correr sin rumbo, sin un lugar a donde ir, pero no podía parar. Llegué hasta el parque y me acosté en el césped, en el lugar donde todo empezó.
*En el mismo lugar, hace 3 meses*
Allí estábamos, los dos, solos, sin más compañía que dos botellas de JB vacías.
-¿Por qué a mi?- dijo entre sollozos. Me encantaba su voz, su dulce voz de niña pequeña y frágil.
-No sé Ash, pero no olvides que me tienes a mí, siempre.- le dije mientras le acariciaba la cara.
Estaba en frente mío, con un vaso de tubo en la mano lleno hasta el borde. No me gustaba verla así; odiaba verla borracha, pero era el único momento en el que nos podíamos dejar llevar.
Pero borracha o no era preciosa. Sus grandes ojos pardo miraban a ningún lado y al mismo tiempo a todos. Tenía esa sonrisa pícara y dulce, esos hoyuelos que le salían al sonreír, esa bonita nariz respingona, esos preciosos labios que tanto ansiaba yo. La quería, más bien, la amaba.
La amaba con todas mis fuerzas y quería que fuese mía, pero sabía que tal cosa no ocurriría. Ella estaba enamorada desde hace más de un año de un chico que pasaba de ella, pero Ash no se daba por vencida. Ella no es de las que se rinden, ni siquiera después de tanto tiempo. Pero no le gustaba hablar de él, y siempre que lo hacía lloraba, ni siquiera me dijo como se llamaba aquel hijo de puta.
Dio un trago largo, tan largo que se bebió más de medio vaso de golpe.
-Oh, dios.- se giró y se puso a vomitar.
Me asusté, esa noche, para ser la primera vez, había bebido mucho, tenía miedo de que le pudiera pasar algo grave. Me levanté corriendo y le sujeté el pelo.
-Tranquila, no pasa nada, luego te sentirás mejor.- dije nervioso. Dejó de vomitar y empezó a llorar.
-¿Por qué? ¿Por qué a mi?- lloraba tanto que le faltaba el aire.
Saqué un pañuelo y le limpié la boca. La abracé y ella puso su cara en mi hombro y siguió llorando. Al poco rato paró.
-Lo siento, siento que tengas que pasar esto por mi.- dijo un poco avergonzada.
-No pasa nada, por ti lo que sea.
-Gracias, de verdad.- Sonrió y me abrazó. Intentó levantarse, pero se cayó.
-¿Te has hecho daño?
-No, estoy bien.
-No, estás borracha.
-Bueno, eso también. -Empezó a reírse. Su risa era perfecta y contagiosa, así que yo también me reí.
Dejamos de reírnos y la cogí como si fuera un saco y me puse a dar vueltas sobre mi mismo.
-¡Túúúúúúúúúúú!- gritó- ¡Que me estoy comiendo tu culo! -Se puso a pegarme en la espalda, pero se cansó y se dejó llevar.
Paré, la solté y me tiré al suelo. Me acosté en ese mullido césped con las manos detrás de la cabeza, viendo como Ash se movía de un lado para otro intentado recobrar el equilibrio hasta que al final se acostó a mi lado, con la cabeza sobre mi pecho. Nos quedamos mirándonos un buen rato hasta que se quedó dormida. Era preciosa, me encantaba estar así con ella, no quería que nunca terminara este momento.
Después de media hora más o menos se despertó.
-¿Has dormido bien?- le pregunté mientras le tocaba el pelo.
-Sí, se duerme muy bien a tu lado.- sonrió. -¿Qué hora es?- dijo bostezando.
-Las 11 y media, temprano.
-Aún nos queda tiempo. Creo que estoy más mareada que antes.- se rió y se incorporó, dio otro trago largo y se acabó el vaso.
Cuando iba a levantarme me empujó y me volvió a tirar al suelo. Se acostó encima mío.
-¿Qué haces? Que nos van a ver.- Dije nervioso, la tenía encima de mí. Ella estaba borracha, y si pasaba algo podría pensar que abusé de ella o algo.
-Que no tonto, no te preocupes.- se sentó sobre mi estómago y se quitó la camiseta.
-Ash, ponte la ropa. ¿Estás tonta o qué?- tengo que decirlo, no tenía un cuerpo diez, pero estaba bastante buena.- Venga, que aquí hay mucha gente.
-No hay nadie,- empezó a besarme el cuello y la oreja- tú procura no empalmarte.
-¿¡QUÉ!? ¡Estás loca! No digas cosas de las que luego te arrepientas.
-¿Arrepentirme, por qué? No te voy a decir que no, si es eso lo que te preocupa.
-No, no es eso. Tú le quieres a uno desde hace tiempo, ¿es que no te importa?
-Bah, sabes que ese no me quiere, no me voy a tirar toda la vida sola por él.
-Pero si ni te gusto, -se desabrochó el botón del pantalón- ¿qué coño intentas?
-No, no me gustas, -me quitó la camiseta- pero, ¿y qué? Es sólo enrollarnos. -se mordió el labio, me encantaba cuando lo hacía.
-Con ropa también podemos.- dije cogiendo su camiseta.
-Ya, pero así es más divertido.
Que le den a lo que está bien o mal. Empecé a besarla por todas partes, no llegué a tocarle los labios y nos caímos al césped. Ella me mordía la oreja, se puso a darme besos desde la frente y empezó a bajar. Cuando iba por el ombligo me desabrochó el pantalón.
-¡Quieta!. Tienes 15 años.- dije abrochándome el botón.
-¿Y qué más da? Todas las de mi clase no son vírgenes.
-Bueno, pero... pero tú no me quieres. Se quedó en silencio. Me la quité de encima y me puse la camiseta. -Vístete y nos vamos.- me di la vuelta y ella lo hizo.
Fue todo el camino agarrada a mi para no caerse y sin hablar. Al llegar a su puerta me soltó. Fui a besarla, pero ella giró la cabeza.
-Te amo.- le dije.
-Yo no.- me rompió en mil pedazos.
-Espero que mañana no te acuerdes de nada...- dije en voz baja y me fui.
*Ahora mismo, en el parque*
Una lágrima cayó.
-Eeeeeeeeeeeey, tío, -unos ''amigos'' se acercaron- ¿lo llevas?- me limpié.
-Sí.- dije un poco deprimido.
-¿Qué pasa?- dijo uno.
-Nada...
-Bueno, un poco de esta buena hierba y se te pasará todo.
Sonreí. Odiaba esa mierda, pero era lo único que me hacía olvidar a Ash.
Saqué la caja, lié el porro y le di una calada. Lo pasé. Cuando volvió a mi lo rechacé con la mano.
-¿No quieres más?
-No, hoy no me apetece.- me fui de allí.
Ese sitio me recordaba a ella, a lo que pudo haber pasado.
-¡Joder! -empecé a llorar- Ahora no. No es justo.- Ash se había enfadado conmigo, lo tenía claro, no volvería a hablarme en mucho tiempo. Saqué el móvil y llamé a Tom, era el único que me entendía.
-¿Si?- dijo él.
-Cabrón, ¿qué haces que no estás en clase?
-No tenía ganas. - nos reímos, yo sin ganas.- Oye, ¿qué pasa?
-Quería hablar contigo.
-¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado?
-En la puerta del parque. Lo de siempre, Ash...
-Ah... -Tom era mi mejor amigo, pero cuando hablábamos de ella no podía ayudarme.- Bueno, cojo la mochila y voy en 5 minutos, no te muevas de ahí.
-Vale.- colgué.
Tom se enamoró de Ashley cuando empezamos a juntarnos, y no le hacía mucha gracia que yo la quisiera, pero nunca me pelearía con él por una tía.
*10 minutos después, en el mismo sitio*
-¡Marcooooooooooooooos!- Salí de mis pensamientos. Tom se acercó y me abrazó- ¿Otra vez? -me miró preocupado, se había dado cuenta de la peste a maría que echaba.
-Sí, por desgracia sí. -Empezamos ha hablar, le dije lo que había pasado esta mañana con Ash, y pronto se hicieron las 2.
Quería contarle lo de Ashley, pero era algo que nadie sabía. Ash no sé acordaba de nada debido a todo lo que bebió y yo no quería refrescarle la memoria, era una historia que preferiría olvidar.
-Bueno, me voy ya Marcos, que mi casa está lejos.
-Ya, lo sé. -le abracé otra vez. -Adiós, y gracias tío.
-De nada subnormal.
Volví al instituto a por la mochila y la vi. Después de 3 o 4 horas aún tenía los ojos llorosos. Esperaba que no se hubiera pasado las clases llorando.
Pasé por su lado y le sonreí. Ashley me miró con cara de odio y se fue.
Continuará...*
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